VESTAS CELADA


LA MADERA DEL SENTIDO COMÚN

“La felicidad son esos golpes cariñosos que te da el camino. Hoy me he sentido feliz junto a la chimenea, de una cabaña de Celada Marlantes; un vecino y su novia me han invitado a su nido y me han regalado el libro que editó la Universidad de Cantabria en 2006, (Paisaje arqueológico y natural de la ruta de Celada Marlantes a Retortillo) una joya para lentos de ambiciones, pero largos de pensamiento.”
Así dediqué el libro que me regaló, en el que habla del Castro prerromano de Las Rabas y de la Calzada romana de Peña Cutral, parte destruida por el acceso al molino de Vestas en el monte Cotío.

No soy un hombre de letras, no soy un político, no soy un montañero ilustre ni un naturalista mediático, sólo soy un ciudadano del mundo, al que su padre le esculpió con la madera del sentido común y el barro del cariño a la naturaleza.

Yo sería el primero en abrazar la bandera de los “espantapájaros” en las montañas, si supiera a ciencia cierta, que estos nos iban a arreglar el problema energético. Pero de lo que me he dado cuenta, que lo que van a arreglar es el bolsillo de unos pocos sinvergüezas.

Y si no fuera así ¿Por qué el 60% del Plan Eólico proyectado en nuestra región, se concentra en tan sólo cuatro municipios del sur, Valderredible, Valdeprado del Río, Campoo de Enmedio y Valdeolea? Sencillamente, porque allí no hay gente que pueda protestar.

Los que no comulgamos con la máxima “el fin justifica los medios”, que preside el altar de la sociedad actual, nos tachan, de locos, de soñadores, de reacios al progreso, de querer volver a la luz de las velas. En resumidas cuentas de ser unos “gilipollas” porque al movernos, nos vamos a salir en la foto.

Gracias pueblo, gracias por estar aquí y no sentiros ni comportaros como borregos, sino como pastores de vuestra libertad.
Jisu
29 de abril de 2012


Diagonal número 22 Noviembre-Diciembre 2010


UN EJEMPLO DEL DESARROLLO EÓLICO EN CANTABRIA:


EL MEGAMOLINO DE CELADA MARLANTES

José Miguel Martínez
Presidente Plataforma para la Defensa del Sur de Cantabria

El gigantesco molino VESTAS V112 se erige inmóvil en la cima del monte Cotío, sus aspas no giran. Después de la vertiginosa carrera, día y noche, de las obras, las palas se han de cambiar por otras, antes incluso de haberse echado a andar.

Su enorme tamaño, 150 m, visible desde cualquier rincón de Campoo, nos lleva a adivinar el tremendo impacto de varios de estos molinos alineados unos junto a otros sobre una cadena montañosa.

Sin embargo, lo que realmente nos hace entrever cómo se llevará el desarrollo eólico en Cantabria es el camino seguido para alzarse en la cumbre.

Literalmente, ha pasado por encima de todo: por la zona de ampliación del perímetro de protección del Castro cántabro de Las Rabas; sobre el trazado de la vía romana de Peña Cutral y a través incluso, de los campamentos romanos de La Poza; pese a los informes de los técnicos que advertían de ello y de las protestas de historiadores y arqueólogos de reconocido prestigio. Pero sobre todo, ha abierto una tremenda cicatriz de dos kilómetros de largo, ocho metros de ancho y desmontes de hasta diez metros, en el corazón de uno de los escenarios más importantes conocidos, y desconocido, por falta de excavación, para la interpretación de las guerras cántabras en el ya proyectado Parque arqueológico Julióbriga-Las Rabas.

Este molino no es más que un ejemplo de las graves consecuencias sobre el patrimonio cultural y natural de Cantabria que puede traer consigo la implantación eólica sin ninguna planificación ni ordenación previa.

Si hubiese existido un verdadero Plan, que hubiera ordenado la ubicación de los parques eólicos respetando los valores naturales, culturales y paisajísticos de Cantabria, se hubiera desestimado previamente este emplazamiento por su enorme relevancia y se hubiera elegido otro con menor impacto.

Esta falta de planificación y ordenación se va a ver reflejada también en la traslación al territorio de la potencia adjudicada en el concurso. Ningún motivo va a ser suficiente para desestimar la ubicación de ningún parque eólico, aunque se sometan individualmente a Evaluación de Impacto Ambiental, si en este caso tan flagrante no lo ha sido: ni la existencia de Bienes de interés cultural, ni de Especies incluidas en el Catálogo de Especies Amenazadas de Cantabria, ni posibles Paisajes singulares según el Convenio de Florencia. Tan sólo se llevaran a cabo medidas correctoras, que trasladen, pongan o quiten un molino de un lugar a otro o de sus infraestructuras anexas.

Además, como no se evalúa la afección conjunta de los parques, el impacto acumulativo de unos junto a otros va a ser tremendo sobre ciertas zonas, en concreto la Sierra del Escudo ya saturada por proyectos continuos instalados en Burgos, o en otras limítrofes también con Burgos y Palencia, como los valles del sur de Cantabria, La Lora o Campoo, donde hay que sumar los proyectos provenientes de estos territorios aledaños.

La propia ubicación de las antenas anemométricas, que nos orienta sobre cuáles pueden llegar a ser los emplazamientos de los parques eólicos, incluso nos indica que se van a ver afectados lugares de gran valor natural y cultural.

Precisamente el pasado 29 de octubre, y relacionado con los impactos que está ocasionando la implantación eólica desordenada sobre la conservación de la Biodiversidad, la propia Comisión europea aprobaba las “Directrices para conciliar el Desarrollo de la energía eólica y la política de Biodiversidad” con la intención de alcanzar las metas propuestas por la Comisión para el 2020: combatir el cambio climático e invertir al mismo tiempo la enorme pérdida de Biodiversidad; para ello, vuelve a recordar, y subraya, el papel fundamental para este cometido de la PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA, precisamente, la misma que ha pasado por alto el mal llamado Plan eólico, la obligada EVALUACIÓN AMBIENTAL ESTRATÉGICA, según la Ley de planes y programas y su respectiva Directiva.

Junto al molino de Celada ondea al viento una bandera de VESTAS, como las que hoyan los montañeros al conquistar una cumbre. Un nuevo modelo productivo ha dejado Cantabria a merced del viento, del dinero y de los nuevos jeques de la energía.


INFORME SOBRE EL AEROGENERADOR DE COTÍO

Firmado: Dr. Joaquín González Echegaray
Director del Instituto para Invetigaciones Prehistóricas
Santander 22 de octubre de 2010

La zona de Peña Cutral en Campoo (Cantabria), donde se ha levantado un gigantesco aerogenerador, es territorio de especial relevancia para la historia de Cantabria, donde los antiguos famosos cántabros, cuyo nombre ha sido adoptado como propio por la actual comunidad regional, resistieron heroicamente el empuje de las poderosas legiones romanas. Fue un episodio importante no sólo para la historia de España, sino también de alcance universal, ya que las llamadas Guerras Cántabras (29-19 a.C.), conducidas personalmente por el emperador César Augusto, ocuparon un lugar preferente en la literatura latina y en la historia de Roma.
En un entorno topográfico muy restringido se encuentran, como testigos de aquellas gestas históricas, los siguientes restos: Dos grandes campamentos romanos para una legión y sus tropas auxiliares en el lugar llamado LA POZAotro campamento romano menor, para una cohorte, en el lugar denominado EL PEDRÓN; un importante poblado bien fortificado, perteneciente a los cántabros, al cual asediaba el ejército romano, que se encuentra en el lugar de LAS RABAS (Celada de Marlantes); y finalmente una calzada romana, cuyos restos aún se ven en PEÑA CUTRAL, construida por los romanos para facilitar la necesaria movilidad y el aprovisionamiento de sus tropas. A poca distancia se encuentran en Retortillo las ruinas de la famosa ciudad romana de JULIÓBRIGA, muchas veces citada en los textos literarios y documentos latinos. A todo esto habrá que unir, sin duda, otros muchos elementos y ruinas de la zona, que aún no han sido identificados por los arqueólogos por falta de medios económicos, pero que es seguro deben allí existir como testigos de los importantes acontecimientos que en esos parajes tuvieron lugar.
En contra de lo que piensan algunos profanos en la materia, las reliquias de la historia antigua no se salvan sólo con recoger las piezas arqueológicas y llevarlas a un museo. Hoy en día en los países más civilizados se hacen grandes esfuerzos por conservar en la mayor integridad posible EL PAISAJE donde se desarrollaron aquellos importantes eventos históricos, mostrando el perfil y las ruinas de los elementos que protagonizaron tales hechos. Es lo que se llama “PARQUES ARQUEOLÓGICOS”.
Por lo que se refiere al despliegue de las famosas legiones romanas y a la heroica resistencia de los pueblos indígenas, se pueden citar varios ejemplos, en los cuales se ha conservado el entorno y sus monumentos. Es el caso del asedio a la fortaleza judía de MASADA en Israel, que tuvo lugar el año 73 d.C., donde se pueden ver las ruinas del fuerte judío y los campamentos romanos que lo rodean. Hoy el paraje está convertido en Parque Nacional y es visitado por los numerosísimos turistas que acuden a Israel. Otro caso es la fortaleza de ALESIA en Francia, donde se encerraron los galos de Vercingetórix hasta sucumbir heroicamente bajo el asedio y ataque de las legiones de Julio César el año 52 a.C. Se conservan las ruinas del poblado y los emplazamientos castrenses de los romanos.

España, a veces más descuidada en guardar sus recuerdos históricos, ha sido escenario hace un año de un lamentable episodio, que ha tenido repercusión en los medios científicos de todo el mundo. Se trata de la célebre ciudad celtibérica de NUMANCIA en Soria, que conserva también los restos de los campamentos de las tropas romanas que la asediaban. Se pretendía levantar un polígono industrial en sus alrededores, que no iba a dañar físicamente ninguna de las ruinas concretas, pero que indudablemente iba a destruir el ambiente del paisaje, donde tuvieron lugar los famosos acontecimientos históricos. La protesta de universidades, academias y entidades científicas tanto de España como del extranjero fue clamorosa (en ella intervino también el autor del presente informe), y las autoridades judiciales se han visto obligadas a paralizar el proyecto. También el gobierno de Cantabria dio a conocer hace algún tiempo la idea de declarar PARQUE ARQUEOLÓGICO a la zona en cuestión de PEÑA CUTRAL e incluso negó el permiso para el establecimiento allí de algunas explotaciones de empresas, pero curiosamente en el caso presente, por tratarse sin duda de un proyecto amparado por el propio gobierno de Cantabria no ha puesto dificultad especial para perpetrar el atentado que supone la colocación en el lugar de un aerogenerador de 150m de altura con las consiguientes transgresiones y daños irreversibles que ello implica para la conservación del patrimonio histórico.

Y todavía hay más. El proyecto de continuar la colocación de 700 aerogeneradores en todo el cordal montañoso, que desde Campoo se dirige hacia el Mar Cantábrico, destruirá los demás escenarios de las Guerras Cántabras, como son los campamentos romanos de CILDÁ, frente al castro cántabro de la ESPINA DEL GÁLLEGO y el gran campamento de LAS CERCAS contra las poblaciones indígenas de Buelna, a las que pertenecía una de las estelas gigantes, cuyo diseño figura como símbolo en el escudo oficial de Cantabria.

Este insensato proyecto, al que claramente se oponen las normas internacionales de conservación del patrimonio, y sobre todo el más elemental sentido común, suscitará una polémica y censura de los medios culturales internacionales, y, si llegara a realizarse por la inhibición de las autoridades judiciales, lo que esperamos que no suceda, destruiría definitivamente uno de los entornos más emblemáticos de la historia e identidad de Cantabria, y el testimonio fehaciente de uno de los más célebres episodios de la antigua historia de Europa.



CARTA ABIERTA DEL INSTITUTO DE PREHISTORIA Y ARQUEOLOGÍA SAUTUOLA A MIGUEL ANGEL REVILLA, PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE CANTABRIA

M. A. García Guinea
Santander, 24 de junio de 2010
Entrada Sendero Celada-Juliobriga

Excmo. Sr. D. Miguel Ángel Revilla Roiz
Presidente del Gobierno de Cantabria

Excmo. Sr.:

Los miembros del Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola de Cantabria (Santander, Santa Lucía 45, 2º E), legalmente constituido como uno de los componentes de la Institución Cultural de Cantabria desde la fundación de ésta en 1967, y, por lo tanto, adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y en su nombre, como director de aquel, Don Miguel Ángel García Guinea de los Ríos, Doctor en Historia por la Universidad de Madrid desde 1955, Director del Museo de Prehistoria y Arqueología de la Diputación de Cantabria desde 1962 a 1987; Consejero provincial de Bellas Artes de la provincia de Santander desde 1962 a 1980, año en que presenté mi dimisión; creador y primer director de la Institución Cultural de Cantabria de la Diputación de Santander; Correspondiente de la Academia Nacional de Bellas Artes de San Fernando; Académico de Número de la Institución Tello Téllez de Meneses de la Diputación de Palencia; representante para España de la Societé Prehistorique de l’Ariège (Francia); miembro del Institutum Arqeologicum Germanicum de Berlín; director de las excavaciones de Nellua y Argin, en la Nubia egipcia, dentro de la participación española para el salvamento arqueológico internacional con motivo de la construcción de la presa de Assuan en Egipto; ex director del Centro de Estudios del Románico de la Fundación Santa María la Real de Aguilar de Campoo; codirector de la Enciclopedia del Románico en España, y responsable de los tres tomos dedicados a Cantabria; profesor de Arqueología de las Universidades de Valladolid, Madrid y Cantabria, etc., etc. Pero sobre todo, director de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por el Instituto Sautuola en el castro cántabro de Las Rabas, en Celada Marlantes (Campoo de Enmedio) durante los años 1968-69 y 1986, de las que publicamos un libro con todos los hallazgos aparecidos en ellas, que ofrecieron el testimonio más claro e importante, hasta ahora, de un poblado indígena cántabro, con cabañas circulares, que posiblemente fue sometido por los romanos en los años de las guerras de Augusto (29 a. J. C.),

Ante V.E., y con todo respeto, queremos exponerle lo siguiente:

Bien conocedores de lo que parece estar en trance final, esto es la colocación o no por la empresa danesa Vestass de un aerogenerador y un parque eólico, en un espacio reducido del valle de Campoo de Enmedio (Celada Marlantes) cuajado de vestigios arqueológicos tanto cántabro-romanos como medievales, tales como el citado castro de Las Rabas, los castra aestiva romanos (el de La Poza), la vía romana de Peña Cutral, y otros etcéteras, queremos manifestar a V.E., como Presidente del Gobierno de Cantabria, que sobre este espacio tan significativo ya ha tenido nuestra Consejería de Cultura, Turismo y Deporte que manifestarse varias veces denegando siempre, con todo conocimiento y autoridad: parque eólico Celada, promovido por Boreas Eólica, S.A., diciembre de 2001 y parque eólico Cotío, marzo de 2002, promovido por Compañía Eléctrica Peña Labra y presentado por la Dirección General de Industria, ambos denegados por acuerdo del Consejo de Gobierno por su impacto muy alto sobre el patrimonio monumental, arqueológico, paleontológico, etnográfico, etc., pues la zona afectada contiene bienes culturales de gran relevancia. Unos años después, Inversiones Quintana Núñez, S. L., solicita permiso para canteras en estos mismos terrenos y nuevamente la Consejería de Cultura, en fecha 12 de febrero de 2010, informó desfavorablemente a la vista del indudable riesgo de impacto sobre el patrimonio cultural.

Nos extraña, verdaderamente, la insistencia de tanta empresa interesada en actuaciones destructivas en un mismo terreno, presentada a la Consejería de Cultura por la de Industria, cuando bien repetidamente, nuestros técnicos de Cultura ya habían manifestado que este espacio no podía admitir cualquier remoción de tierras y rocas.

Pero aún nos extraña más que el 25 de febrero de 2010, se solicitase a Cultura permiso de prospecciones arqueológicas y sondeos por parte de una empresa arqueológica (GAEM, Diario Montañés, 15 de mayo de 2010) contratada a su vez por la empresa Vestas, adjudicataria del proyecto. La actuación investigadora de otros arqueólogos pagados por la empresa, como si no fuesen suficientemente conocedores del caso los funcionarios técnicos adscritos a nuestra Consejería de Cultura, nos ha dejado perplejos; nosotros, los miembros de este Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola, confiamos plenamente en el saber, honradez y responsabilidad, tanto del Jefe de la Sección de Arqueología de la Dirección de Cultura, Dr. Roberto Ontañón Peredo, como del Director actual del Museo de Prehistoria de Cantabria, Dr. Pedro Fernández Vega, cuyo conocimiento y defensa de los problemas de nuestro patrimonio artístico y arqueológico nadie puede negar y, sí nosotros, asegurar. Resulta curioso que, visto el informe negativo de nuestra Consejería, el Gobierno de Cantabria prefiera la nueva inspección de GAEM.

Pero todavía hay más, pues en el informe que el citado Dr. Ontañón Peredo realiza el 12 de mayo de 2010, se niega, con toda clase de datos, que las acciones y cambios que pretende realizar Vestas para mantener sus propósitos de instalarse, puedan ser en absoluto suficientes para asegurar esa plena garantía de ausencia de afección sobre el patrimonio cultural (sic).

Son muchas y detalladas estas razones, por lo que, por su extensión, prescindimos de ellas en esta carta, y que bien puede conocerlas V.E. en el Informe al proyecto, a la actuación arqueológica y a las alegaciones que [a la Consejería de Cultura] fueron remitidas por la Dirección General de Industria del Gobierno de su presidencia.

No queremos saber, ni somos quienes para ello, las dificultades que su Gobierno habrá necesariamente que tener para poner de acuerdo a los consejeros de Industria y Medio Ambiente, partidarios del pretendido Parque Eólico en Celada Marlantes, con la de Cultura y Turismo que, obligadamente –por ley del Patrimonio Cultural de Cantabria, y otros bienes delimitados en el Inventario Arqueológico Regional- deberá atenerse a lo que en ellas se establece, teniendo en cuenta, no sólo el bien cultural que defiende, sino su entorno que da apoyo ambiental y cultural al mismo y que permite la plena percepción y comprensión cultural, y cuya alteración puede afectar a su contemplación o a los valores del mismo.

Pero, decimos nosotros, no sólo del entorno del castro de Las Rabas, que es el centro principal del bien cultural, sino de todos los demás bienes que, catalogados, forman lo que el BOC nº 110 de 9 de junio (Orden CUL, 28 de mayo de 2010), sobre autorizaciones y financiación de actuaciones arqueológicas para 2010, denomina Parque arqueológico cántabro-romano: Julióbriga, La Loma, el Pedrón y Las Rabas, así como todos los sitios cántabros y romanos del territorio comprendido entre esa zona de Enmedio y el núcleo de Camesa-Rebolledo. Esto indica bien claramente que la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria, admite estos yacimientos como un verdadero Parque arqueológico, cuyos valores históricos – la Numancia cántabra para nosotros- sería inmolada en beneficio de unas instalaciones industriales como son estos aparatosos conjuntos de aerogeneradores, que nadie, con sentido común y sensibilidad histórica, podrá sostener que no resultan dañinos y contrarios a la rememoración de hechos acaecidos en nuestra vieja historia, los más valiosos y significativos de la identidad de Cantabria, que V.E. con tanto fervor defiende.

Los miembros pues de este Instituto Sautuola, suplican a V.E. considere estas razones de no implantación de aerogeneradores en esta zona de Celada Marlantes, Las Rabas, etc., exigiendo que, si necesariamente, han de colocarse 500-700 en Cantabria, se lleven a sitios que carezcan de testimonios arqueológicos objetivos, que marcan episodios trascendentales para la nobleza y dignidad de nuestra historia.

Y por ello, y de todas formas, y vistas ya las decisiones tomadas para seguir con el proyecto, verdaderamente salvaje, de la destrucción consentida oficialmente de nuestro Patrimonio cultural, histórico y paisajístico, que defienden nuestras leyes, no dejaremos en olvido las actuaciones judiciales consiguientes en un futuro.

Atentamente le saludamos todos los miembros de este Instituto, sumándonos a la firma de nuestro director.


Santander, 24 de junio de 2010

M. A. García Guinea

BIC LAS RABAS
Vía romana Peña Cutral


PARQUE ARQUEOLÓGICO JULIOBRIGA-LAS RABAS

AFECCIONES AL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO E HISTÓRICO DEL MEGAMOLINO DE CELADA MARLANTES

La zona objeto del proyecto posee el MÁXIMO VALOR E INTERÉS PATRIMONIAL E HISTÓRICO de CANTABRIA.

IMPACTO ARQUEOLÓGICO
La zona de instalación del molino y sus infraestructuras anexas posee un extraordinario valor arqueológico, en ella se encuentra el Bien de Interés Cultural, “Castro Prerromano de LAS RABAS” y los siguientes yacimientos, incluidos en el Inventario Arqueológico Regional: “Campamentos romanos de LA POZA I Y II”, “Vía romana de PEÑA CUTRAL”, “Túmulo de Peña Cutral (Peña Cutral III)”, “La Blanca”, “Conventón de Sta Olalla”, que a efectos de la Ley 11/1998, poseen el mismo grado de protección que un BIC.

IMPORTANCIA DEL CASTRO PRERROMANO DE LAS RABAS
Y AFECCIONES DEL PROYECTO

Catalogado Bien de Interés Cultural (BOC de 5 de mayo de 2004), es el más importante de los documentados hasta la fecha en Cantabria;

“Paisaje arqueológico y natural de la ruta de Celada Marlantes a Retortillo” Juan José CEPEDA OCAMPO, José Manuel IGLESIAS GIL, Alicia RUIZ GUTIÉRREZ. Universidad de Cantabria/Ayuntamiento de Campoo de Enmedio, Santander 2006
“El recinto ocupa aproximadamente 6 Ha y conserva murallas defensivas, fechadas en los siglos II y I a. C. Al pie del castro se identifican dos terrazas de unos 6.000m2 en las que han aparecido restos atribuidos a varios fondos de cabaña circulares. En el extremo norte, en su lado más vulnerable, el castro cuenta con dos fosos excavados en la roca (GARCÍA GUINEA y RINCÓN, 1970; GARCÍA GUINEA, 1997).

Cabe subrayar que el yacimiento ha proporcionado los materiales arqueológicos de la Edad del Hierro más importantes de Cantabria. Destacan abundantes objetos de bronce, como fíbulas de ballesta y omega, broches de cinturón y clavos. Asimismo, es significativo el hallazgo de cuchillos de hierro, en ocasiones con mangos de hueso decorados con motivos geométricos (retículas, pequeños círculos concéntricos, zig-zag). Otros materiales de hierro corresponden a utillaje agrícola, como una reja de arado y una hoz. La ganadería y una rudimentaria agricultura debían combinarse en el poblado con otras actividades, como la textil, a juzgar por el hallazgo de fusayolas y agujas, y la metalurgia de la que han quedado como prueba restos de escoria de hierro hallados en el transcurso de las excavaciones arqueológicas. Dentro de los materiales cerámicos predominan las vasijas realizadas a mano con decoraciones rudimentarias (estampillados, ungulaciones, digitaciones). Estas vasijas coexisten con algunos ejemplares de tipo celtibérico, que reflejan contactos culturales con pueblos de la Meseta castellana: se trata de las características cerámicas elaboradas a torno con pastas de color ocre y decoración pintada de motivos geométricos y animales (aves).

El castro ha proporcionado indicios claros de destrucción violenta, reconocibles en forma de niveles de incendio y en la extraordinaria abundancia de material mueble asociado a los mismos. Entre estos materiales se incluye un número reducido de piezas metálicas de atribución romana, de carácter claramente militar. La más significativa es un fragmento de la embocadura con decoración calada perteneciente a una vaina de espada. Ello permite contemplar la hipótesis de que el enclave indígena fuese asediado y tomado por las tropas acantonadas, en el campamento de La Poza, situado precisamente en su frente más accesible”.

Como la vía de acceso para la instalación del molino entraba en el perímetro de protección del Castro de Las Rabas, se ha desviado la vía cinco metros para evitarlo.

“Sin embargo, los resultados de la campaña de excavación arqueológica de 2009, muestran que el área de asentamiento se extiende extramuros por los terrenos colindantes, lo que obliga a replantearse la delimitación del entorno de protección del BIC de las Rabas a las zonas denominadas MARAÑÓN, LA MAYUELA Y LA BLANCA y resulta necesaria la PRESERVACIÓN INTEGRAL de la zona.”
Las obras sin embargo, de la pista de acceso han omitido estas consideraciones de los técnicos y han destruido parte de la zona por donde debería haberse ampliado el BIC.

CAMPAMENTOS ROMANOS DE LA POZA I y II

Juan José CEPEDA CAMPO "Informe para la incoación del expediente de Declaración de Bien de Interés Cultural e inclusión en el “Registro General de Bienes de Interés Cultural de Cantabria”, del Yacimiento arqueológico “CAMPAMENTOS ROMANOS DE LA POZA” (Campoo de En medio), 22 febrero 2005.

Época romana siglos I a.C-Id.C.

“Se trata de dos campamentos romanos de campaña que se superponen (castra aestiva) parcialmente. Situados en el Alto de la Poza a 1.091m, poseen una posición estratégica desde la cual poseen un perfecto control visual del pasillo natural de Reinosa.

LA POZA I

El más antiguo y el más extenso ocupa siete hectáreas, calculadas desde el lado interno de las defensas. Cuenta con un recinto principal de planta rectangular y un anexo más irregular hacia el sur. El agger o parapeto que define el perímetro se reconoce en la mayor parte de su recorrido. El recinto conserva tres de las puertas de acceso con las que contó originalmente. En el lado norte se encuentra la porta praetoria, dispuesta sobre el eje longitudinal. En los flancos se reconocen a su vez dos ingresos laterales acusadamente descentrados hacia el norte. En el lado sur existió otro vano de acceso, en posición central, pero en la actualidad está prácticamente arrasado por el gaseoducto. Así todo, conserva el inicio del engrosamiento del agger en su recodo interno. Todas las puertas localizadas cuentan con clavicula interna, una característica común a la mayor parte de los castra aestiva del Bellum cantabricum identificados hasta ahora (PERALTA 2002; GARCÍA ALONSO 2003).

Los sondeos arqueológicos practicados en el transcurso de las campañas de excavación autorizadas en los años 2003 y 2004 han permitido determinar que el anillo defensivo del campamento lo forman:
un foso exterior de una anchura de 1,78m en su embocadura (seis pies romanos) y una profundidad de 38 cm excavados en la roca.

y un agger formado con el material extraído: tierra y piedra caliza de mediano y pequeño tamaño. El terraplén anexo presenta un perfil ligeramente alomado con mayor pendiente en el lado exterior, cuenta con una anchura aproximada de 2,70m en su base (unos 9 pies) y una altura conservada respecto al nivel de excavación del foso de 80 cm. A juzgar por el volumen de tierra que colmata sus lados debió de contar originalmente con una altura cercana a los dos metros. Este terraplén servía de base a una empalizada-vallum- que, aunque no ha dejado restos, sabemos que formaba parte del sistema de castramentación romana típica.

Según las reconstrucciones de la historiografía moderna, a partir de los datos proporcionados por Pseudo Higinio, podemos calcular que el campamento albergó a todo un ejército legionario, compuesto posiblemente por una legión- cuyos efectivos teóricos eran 4800 soldados en esta época- y una cantidad comparable de tropas auxiliares. (Pseudo Hygino, De munitionibus castrorum, 50; GILLIVER, 1999).

El contexto en el que debe situarse este primer campamento de La Poza es sin duda el de las Guerras cántabras. La tipología del recinto así lo aconseja. Las monedas que se asocian a esta estructura presentan fechas de acuñación antiguas. La posición relativamente avanzada que ocupa, en el área central del territorio cántabro, controlando un paso de gran valor táctico para acceder a la cuenca de Reinosa, hace bastante problable que corresponda a la gran ofensiva romana de los años 26 y 25 a.C. dirigida por Augusto y su legado Antistio. También nos sitúa en este contexto la labor de asedio que casi con total seguridad debieron de llevar a cabo los efectivos aquí desplazados. Como se ha indicado, el campamento se encuentra a escasa distancia del castro de las Rabas, en una posición claramente dominante. La existencia de claros niveles de destrucción en este enclave (GARCÍA GUINEA, RINCÓN 1970) permite afirmar que este castro fue tomado por las tropas romanas acampadas en La Poza.”
Recreación del ataque romano al Castro de Las Rabas

LA POZA II

Sobre los restos del conjunto descrito se reconoce el trazado de un nuevo campamento cuya extensión alcanza 4,6 Ha.

Presenta planta rectangular alargada, con las esquinas redondeadas, definida por un agger o terraplén de tierra y piedra caliza menuda. El grado de erosión que presentan actualmente las defensas impide conocer con detalle la disposición de las puertas, aunque quedan rastros de la clavicula interna de una de ellas, situada en el lateral este, no lejos del antiguo vano correspondiente al primer campamento. Al ocupar una superficie menor que éste, el nuevo recinto logra adaptarse mejor al relieve del lugar. Para ello los responsables de su construcción desplazaron el eje longitudinal hacia el noreste, dejando así fuera de las defensas todo el espacio que anteriormente ofrecía peores condiciones para la castramentación. Quienes lo realizaron conocían sin duda la naturaleza y trazado de las estructuras subyacentes ya que mantuvieron la orientación de este eje casi con exactitud. Los terraplenes del antiguo agger incluidos ahora dentro de los lados norte y este pudieron ser utilizados incluso para delimitar el espacio correspondiente al nuevo intervallum.

Los sondeos practicados en esta estructura permiten conocer que las defensas incluían un foso exterior excavado en la roca, con una anchura que oscila entre los 130 y los 160 cm y un parapeto o agger de 240 cm de anchura en su base.

El contexto de este segundo campamento se puede fechar sin dificultades en el siglo I d. C. durante el reinado de Tiberio o en los años inmediatamente posteriores (ca. 20-40 d.C). Esta cronología se basa en las moneda más recientes recuperadas en este yacimiento, dos ases de Tiberio (14-37 d.C) acuñados en Gracurris y Caesaraugusta, y especialmente en los fragmentos de terra sigillata hallados en el foso exterior del campamento, pertenecientes a una forma Conspectus 20 (ETTLINGER et al. 1990).
Esta segunda estructura campamental, en un contexto posterior a la conquista romana, puede ponerse en relación con la construcción de la red viaria interior de Cantabria, ya que a escasos metros del campamento discurre la calzada romana de Peña Cutral. La unidad militar que lo ocupó fue casi con seguridad la Legio IIII Macedonica, ya que era la única acantonada en la región a partir del reinado de Tiberio (MORILLO 2000).”

IMPORTANCIA HISTÓRICO-ARQUEOLÓGICA QUE JUSTIFICA LA SOLICITUD DE DECLARACIÓN DE BIEN DE INTERÉS CULTURAL

Los campamentos del alto de La Poza son de un interés histórico excepcional en el panorama actual de la investigación sobre la implantación militar romana en el territorio cántabro, y ello por los siguientes motivos:

- Se trata de la primera ocasión, en territorio cántabro, en la que se documenta con claridad la yuxtaposición de estructuras campamentales romanas sobre un mismo lugar. Ello es de un gran interés a la hora de fijar la cronología de estructuras de este tipo identificadas en distintos puntos de la comunidad autónoma, para las cuales se ha manejado casi exclusivamente la hipótesis de su asignación al período de conquista del territorio conocido como “Guerras Cántabras”.

- Estamos ante el primer yacimiento de este tipo que puede fecharse con claridad, en su momento de ocupación más reciente, a una fecha posterior a la conquista romana. El campamento II es, en el marco de la península Ibérica, el primer establecimiento militar temporal que se puede fechar con seguridad en época julio Claudia.

- El campamento II es también el primer yacimiento de este tipo que se puede atribuir con argumentos razonables a una unidad militar concreta: la Legio IIII Macedonica.

- El campamento I- el más antiguo- llena un vacío importante a al hora de establecer con perfiles nítidos el escenario geográfico concreto de las Guerras Cántabras. Su localización, sumada a la de otros enclaves del mismo tipo publicados en los últimos años, hace que la comarca de Campoo pueda considerarse en la actualidad como uno de los escenarios de mayor valor estratégico en la culminación de la conquista romana de Cantabria.

- La localización de dos campamentos militares en la proximidad inmediata de la ciudad de Iulobriga (a poco más de dos kilómetros) aporta nueva luz para interpretar la fundación de la ciudad y su carácter preeminente en el contexto de la romanización de Cantabria. Se trata de un caso esclarecedor para el estudio del nexo existente entre la primera urbanización del norte peninsular y la presencia militar romana.

- La relación entre la estructura campamental inicial y el asedio contemporáneo del castro de Las Rabas viene a ilustrar un nuevo episodio del bellum Cantabricum hasta ahora desconocido.

Desde un punto de vista más general, los campamentos del Alto de La Poza tienen también un notable valor cultural:

- El estado de conservación del yacimiento, razonablemente bueno para este tipo de estructuras arqueológicas, permite que puedan reconocerse fácilmente sobre el terreno los elementos característicos de los campamentos romanos de campaña.

- Se insertan en un entorno natural de fácil acceso desde el que se abarca visualmente casi toda la comarca de Campoo.

- Se insertan en un entorno arqueológico excepcional, en el que se incluyen- en un radio inferior a los cuatro kilómetros- la calzada romana de Peña Cutral, la ciudad de Iulobriga y el castro prerromano de Las Rabas (Celada Marlantes). Estos dos últimos son dos de los yacimientos más señeros de la Comunidad de Cantabria para el período que va de la protohistoria a la romanización. El nuevo enclave arqueológico dota de nuevos contenidos culturales a este conjunto.
Los campamentos se ven afectados por la vía de evacuación de la energía, soterrada, que atraviesa los campamentos hasta una profundidad de 2 metros.

CALZADA ROMANA DE PEÑA CUTRAL

IGLESIAS GIL, J.M.; MUÑIZ CASTRO, J.A. (1995): “Prospecciones y excavaciones arqueológicas en el Collado de Peña Cutral (En medio, Cantabria)”, Memorias de Historia Antigua, 15-16pp.327-342.

En la antigüedad el paso de Peña Cutral sirvió como vía de acceso, desde el sur, a la ciudad de Julióbriga.
El collado de Peña Cutral aparece unido a la actividad investigadora sobre Julióbriga especialmente a raíz de los trabajos realizado por A.GARCÍA Y BELLIDO.
1988-1989, J.A. Muñiz y J.M. Iglesias llevaron a cabo una prospección de las dos vertientes del collado seguida de la realización de varios sondeos. Tras las cuales se pudo confirmar la atribución romana a la vía (Iglesias y Muñiz 1995).

En la actualidad, el trazado general del camino romano puede seguirse a lo largo de unos 6Km, si bien su firme original sólo se conserva en los sondeos practicados en Peña Cutral y en los sectores descubiertos a su paso por la ciudad romana.

La vía corresponde a las características técnicas observadas en buen número de infraestructuras de época imperial en Hispania: la anchura de la plataforma oscila entre 6 y 7m, dentro de los parámetros que se consideran normales, y cuenta con un sistema de afirmado consistente en varias capas de piedra y zahorra, que incluye, según las zonas, en relación con la mayor proximidad de la materia prima, guijo calizo y canto rodado silíceo.”
Trazado de la vía romana por donde discurría el sendero PR, hoy destruidos

Las obras de la vía de acceso al molino han destruido y ocultado entre 300 y 500m del trazado de la vía romana en la zona de La Blanca y La Mayuela.

IMPACTO SOBRE EL PATRIMONIO HISTÓRICO

Se trata de uno de los escenarios mejor documentados de las operaciones de las Guerras Cántabras de la campaña del año 26 a. C., dirigidas personalmente por el emperador Augusto.

Por lo que el escenario, el castro cántabro, los campamentos romanos, vía romana, forman parte de todo un conjunto imprescindible para entender e interpretar dichos hechos históricos y su alteración supone una pérdida cultural irreemplazable; en este mismo lugar estaba precisamente proyectado un Parque arqueológico interpretativo.

EN RESUMEN

Dichas obras suponen un riesgo cierto de DESTRUCCIÓN O DETERIORO de IMPACTO SEVERO E IRREPARABLE sobre el PATRIMONIO CULTURAL DE CANTABRIA;

La introducción de la maquinaria necesaria para la ejecución de los trabajos, remoción de tierras, nuevo trazado de vía de acceso y soterramiento de la vía de evacuación previstos HAN ALTERADO DE FORMA DIRECTA UNA DE LAS ZONAS ARQUEOLÓGICAS MÁS IMPORTANTES PARA EL CONOCIMIENTO DE LA EDAD DEL HIERRO Y EL PROCESO DE ROMANIZACIÓN DE CANTABRIA.




UN EJEMPLO DE LO QUE VA A SER EL DESARROLLO EÓLICO EN CANTABRIA:

 EL MEGAMOLINO DE CELADA MARLANTES

Se le ha calificado de “experimental” para evitar la evaluación de impacto ambiental y darle el visto bueno con una mera comprobación ambiental, la misma necesaria para la apertura de un bar; también así ha podido quedar fuera de ninguna planificación y ordenación, sin someterse al PLENERCAN ni al concurso eólico.

Colocado escasamente a 1,2 km de la ZEPA del embalse del Ebro, donde se hallan presentes varias especies incluidas en el Catálogo de Especies Amenazadas de Cantabria; donde se concentran varios Bienes de Interés Cultural y yacimientos de la máxima importancia arqueológica e histórica para el conocimiento de los cántabros y la romanización; un paisaje singular, escenario fundamental de las guerras cántabras, según los criterios del Convenio de Florencia. Y sin embargo, las Consejerías de Cultura y Biodiversidad han dado el visto bueno al proyecto.

Esto no hubiera sucedido si hubiese existido una planificación previa (EVALUACIÓN ESTRATÉGICA AMBIENTAL), que hubiese tenido en cuenta la enorme importancia arqueológica e histórica del emplazamiento y su cercanía al pantano del Ebro, se hubiera desestimado su ubicación y se hubiera elegido otro lugar con menor impacto.

Este ejemplo, nos sirve para vislumbrar, que la plasmación real de la adjudicación de potencias del concurso en parques eólicos, aunque estén sometidos individualmente a Evaluación de Impacto Ambiental, no va a tener en cuenta ni la existencia de Bienes de interés cultural, ni las Especies incluidas en el Catálogo de Especies Amenazadas de Cantabria, ni los Paisajes singulares según los criterios del Convenio de Florencia, para desestimar ninguna ubicación, si en este caso no lo ha sido. Es decir, el impacto sobre el patrimonio natural, cultural y paisajístico va a ser enorme. Además, como no se evalúa la afección conjunta de los parques, el impacto acumulativo de unos junto a otros va a ser completamente insostenible, sobre todo en zonas como el Escudo ya saturadas por proyectos continuos instalados en Burgos, y en otras zonas limítrofes también de Burgos y Palencia, como Valderredible, La Lora y Campoo.
MOLINO VESTAS V-112 de 3Mw de 150m de altura, 96m hasta el rotor y 54m de pala.
Molino de ingeniería danesa, made in Korea, instalado por gallegos, con una grúa portuguesa, y de cuyo mantenimiento se ocuparán los burgaleses; una auténtica revolución para el empleo de Cantabria.

El camión blanco se mete una y otra vez dentro del PERÍMETRO DE PROTECCIÓN del B.I.C. del Castro de Las Rabas, considerado insuficiente según los resultados de las campañas arqueológicas del 2009 en las que propone ampliarlo a la zona de La Blanca, Las Mayuelas, hoy destruídas en parte por las obras.



AUTOPISTA DE ACCESO de hasta 10 m de anchura

ENORMES DESMONTES, de hasta 8 y 15m. para salvar la pendiente

ZAPATA CILÍNDRICA de hormigón de 18m de diámetro, de 2,5m de profundidad, de ,0,70m de pedestal, a la que se une una explanada de 56x41m para que las grúas coloquen el molino

En la base del molino se ha echado escoria de acería

La línea soterrada de evacuación, atraviesa el campamento romano de La Poza


ASEDIO EÓLICO A LOS CASTROS CÁNTABROS DE LA EDAD DEL HIERRO Y A LOS CAMPAMENTOS ROMANOS DE LA CONQUISTA DE CANTABRIA

El castro cántabro de las Rabas, en Celada Marlantes y el Monte Bernorio, en Palencia, una de las ciudades cántabras fortificadas más grandes de España, se ven hoy asediadas y amenazadas en su integridad por el negocio eólico, que se empecina en instalarse en zonas de gran valor arqueológico, cultural, paisajístico y medio ambiental a toda costa, sin tener en cuenta los daños irreparables que pueden ocasionar en estos enclaves emblemáticos e importantísimos durante las guerras cántabras y que se han conservado hasta nuestros días, tras 2000 años de existencia.

Ambos están declarados BIC, Bienes de Interés Cultural, pero no van a ser los únicos yacimientos arqueológicos afectados, los campamentos romanos próximos de la Poza y del Castillejo, respectivamente también se verán afectados, del mismo modo, que la calzada romana de Peña Cutral.

El recorrido propuesto por la VÍA DE ACCESO para la colocación de un molino de 150m de alto en el monte Cotío, en CELADA MARLANTES se interna en la zona arqueológica del Castro de las Rabas y por la Vía romana de Peña Cutral; la LÍNEA ELÉCTRICA DE EVACUACIÓN SOTERRADA atraviesa el campamento romano de La Poza.

Estos tres elementos patrimoniales conforman una de las zonas de referencia para el conocimiento del los periodos finales de la Segunda Edad de Hierro (s. I a.C.), las Guerras Cántabras (29-18 a.C.) y la romanización de Cantabria (s. I a.C. / IV d.C.).

El CASTRO DE LAS RABAS (BIC, BOC nº87, 5-5-2004), es uno de los más importantes de la Cantabria prerromana, ha proporcionado algunos de los hallazgos arqueológicos más importantes de la edad del Hierro de Cantabria. Ocupa aprox. 6 Has., conserva murallas defensivas de los siglos I-II a. C. Murallas al sur y foso y terraplenes al norte.

Ubicado en las inmediaciones de Celada Marlantes, fue estudiado por Miguel Ángel García Guinea durante 1968 y 1969 y publicado por el citado investigador junto con R. Rincón en 1970, proporcionando un rico bagaje de cultura material que se conservan en el Museo Regional de Prehistoria y Arqueología. En fechas recientes, el citado Museo ha reiniciado las labores de investigación en el citado castro. Su aportación es indispensable para el conocimiento del periodo histórico correspondiente a los antiguos cántabros en los momentos previos a la conquista romana.

Los dos CAMPAMENTOS ROMANOS DE LA POZA, uno de ellos probablemente relacionado con el asedio al Castro de las Rabas y el control del territorio circundante, fueron descubiertos en 1988. Su investigación arqueológica se realizó en 2003, por parte del arqueólogo J.J. Cepeda, con resultados muy importantes para el conocimiento de la presencia militar romana en Cantabria.

La VÍA ROMANA DE PEÑA CUTRAL, excavada en la década de los 50 por el eminente arqueólogo García Bellido, fue analizada en profundidad por J.A. Muñiz en los años 80, descubriendo nuevos lienzos y todo su trazado norte. Pasa por ser uno de los mejores fragmentos de vía romana de la Península Ibérica. Su carácter inicial debió ser eminentemente militar, y por lo tanto relacionada con el castro y los campamentos anteriormente descritos.

MONTE BERNORIO (BIC 1992)Muela natural en roca (28 ha) situada en Villarén de Valdivia, Ayto. Pomar de Valdivia (Palencia), lugar estratégico y defensivo y también uno de los lugares más emblemáticos durante las guerras cántabras, donde se encuentran varios yacimientos arqueológicos tanto cántabros como romanos de una enorme importancia.

El Monte Bernorio es una de las ciudades fortificadas cántabras más grandes de España y Europa. A 2 km se encuentra el campamento romano del Castillejo (18 Has)


En dicho lugar se ha proyectado un parque eólico de 24 molinos de 2 Mw (90m altura) con sus respectivas infraestructuras anexas.

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