EL MEGAMOLINO DE CELADA MARLANTES. Diagonal nº22

Diagonal número 22 Noviembre-Diciembre 2010


UN EJEMPLO DEL DESARROLLO EÓLICO EN CANTABRIA:

EL MEGAMOLINO DE CELADA MARLANTES

José Miguel Martínez

Presidente Plataforma para la Defensa del Sur de Cantabria

El gigantesco molino VESTAS V112 se erige inmóvil en la cima del monte Cotío, sus aspas no giran. Después de la vertiginosa carrera, día y noche, de las obras, las palas se han de cambiar por otras, antes incluso de haberse echado a andar.

Su enorme tamaño, 150 m, visible desde cualquier rincón de Campoo, nos lleva a adivinar el tremendo impacto de varios de estos molinos alineados unos junto a otros sobre una cadena montañosa.

Sin embargo, lo que realmente nos hace entrever cómo se llevará el desarrollo eólico en Cantabria es el camino seguido para alzarse en la cumbre.

Literalmente, ha pasado por encima de todo: por la zona de ampliación del perímetro de protección del Castro cántabro de Las Rabas; sobre el trazado de la vía romana de Peña Cutral y a través incluso, de los campamentos romanos de La Poza; pese a los informes de los técnicos que advertían de ello y de las protestas de historiadores y arqueólogos de reconocido prestigio. Pero sobre todo, ha abierto una tremenda cicatriz de dos kilómetros de largo, ocho metros de ancho y desmontes de hasta diez metros, en el corazón de uno de los escenarios más importantes conocidos, y desconocido, por falta de excavación, para la interpretación de las guerras cántabras en el ya proyectado Parque arqueológico Julióbriga-Las Rabas.

Este molino no es más que un ejemplo de las graves consecuencias sobre el patrimonio cultural y natural de Cantabria que puede traer consigo la implantación eólica sin ninguna planificación ni ordenación previa.

Si hubiese existido un verdadero Plan, que hubiera ordenado la ubicación de los parques eólicos respetando los valores naturales, culturales y paisajísticos de Cantabria, se hubiera desestimado previamente este emplazamiento por su enorme relevancia y se hubiera elegido otro con menor impacto.

Esta falta de planificación y ordenación se va a ver reflejada también en la traslación al territorio de la potencia adjudicada en el concurso. Ningún motivo va a ser suficiente para desestimar la ubicación de ningún parque eólico, aunque se sometan individualmente a Evaluación de Impacto Ambiental, si en este caso tan flagrante no lo ha sido: ni la existencia de Bienes de interés cultural, ni de Especies incluidas en el Catálogo de Especies Amenazadas de Cantabria, ni posibles Paisajes singulares según el Convenio de Florencia. Tan sólo se llevaran a cabo medidas correctoras, que trasladen, pongan o quiten un molino de un lugar a otro o de sus infraestructuras anexas.

Además, como no se evalúa la afección conjunta de los parques, el impacto acumulativo de unos junto a otros va a ser tremendo sobre ciertas zonas, en concreto la Sierra del Escudo ya saturada por proyectos continuos instalados en Burgos, o en otras limítrofes también con Burgos y Palencia, como los valles del sur de Cantabria, La Lora o Campoo, donde hay que sumar los proyectos provenientes de estos territorios aledaños.

La propia ubicación de las antenas anemométricas, que nos orienta sobre cuáles pueden llegar a ser los emplazamientos de los parques eólicos, incluso nos indica que se van a ver afectados lugares de gran valor natural y cultural.

Precisamente el pasado 29 de octubre, y relacionado con los impactos que está ocasionando la implantación eólica desordenada sobre la conservación de la Biodiversidad, la propia Comisión europea aprobaba las “Directrices para conciliar el Desarrollo de la energía eólica y la política de Biodiversidad” con la intención de alcanzar las metas propuestas por la Comisión para el 2020: combatir el cambio climático e invertir al mismo tiempo la enorme pérdida de Biodiversidad; para ello, vuelve a recordar, y subraya, el papel fundamental para este cometido de la PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA, precisamente, la misma que ha pasado por alto el mal llamado Plan eólico, la obligada EVALUACIÓN AMBIENTAL ESTRATÉGICA, según la Ley de planes y programas y su respectiva Directiva.

Junto al molino de Celada ondea al viento una bandera de VESTAS, como las que hoyan los montañeros al conquistar una cumbre. Un nuevo modelo productivo ha dejado Cantabria a merced del viento, del dinero y de los nuevos jeques de la energía.

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